AFASIA E ICTUS

La afasia es un trastorno neurológico que consiste en tener dificultades para comprender y expresar el lenguaje. La lesión cerebral que da lugar a la afasia es producida, en la mayoría de los casos, por un accidente cerebrovascular. En España, cerca del 80% de personas con daño cerebral adquirido (DCA) han sufrido un infarto cerebral.

El infarto cerebral más frecuente es el ictus isquémico, producido cuando un coágulo interrumpe el riego sanguíneo a una parte del cerebro. Esto provoca que las neuronas mueran por falta de oxígeno y nutrientes. También puede ocurrir que, por la ruptura de algún vaso, la propia sangre se filtre dentro de la cavidad craneal. Este derrame cerebral, conocido como ictus hemorrágico, comprime y daña el tejido de una forma más destructiva.

Cuando alguna de estas dos situaciones afecta a las regiones cerebrales encargadas del lenguaje, la afasia aparece en su fase más aguda. En este periodo – que abarca desde que el paciente ingresa  hasta que recibe alta hospitalaria – hay áreas del cerebro anexas a la zona infartada que se ven afectadas, pudiendo estar inflamadas o desplazadas. Durante este tiempo, el sistema nervioso trata de reorganizar sus conexiones y, solo una vez que el hematoma es absorbido, se puede estimar con exactitud el grado de la afasia.

Fase aguda (ingreso en el hospital)

Fase semiaguda (primer año tras el alta)

Fase crónica (de un año en adelante)

Desde la Asociación recomendamos que durante dicha fase hospitalaria se contacte con el trabajador social del hospital. Esta persona podrá derivar temporalmente al afectado a un centro de rehabilitación gratuito. No obstante, hemos tratado a pacientes en todas las fases y grados, por lo que si una persona quisiera combinar la rehabilitación con nuestra terapia especializada, no habría inconveniente.

También es aconsejable que las personas más cercanas establezcan una guía de comunicación con el afectado. Seguir una serie de consejos y realizar ciertos ejercicios juntos es fundamental para que la persona con afasia se sienta estimulada y no caiga en depresión. 

Es posible que, durante la fase aguda y semiaguda, las facultades comunicativas del afectado experimenten una gran mejora. Esto suele ser un indicador de buena evolución en la rehabilitación. Por otra parte, en fase crónica, el cerebro ya ha terminado de curar sus heridas y se puede identificar el tejido que ya no es recuperable. Esto no quiere decir que la afasia en esta fase no pueda mejorar. 

Mediante un buen método de rehabilitación del lenguaje, el sistema nervioso puede aprender a generar nuevas conexiones. Pero para que esto suceda, es primordial hacer un estudio exhaustivo del grado en el que se encuentre la afasia (severo, moderado o leve); y posteriormente diseñar una terapia personalizada en la que se refuercen los aspectos de la comunicación en los que el afectado presente más dificultades.

Así pues, en este artículo hemos  visto que las afasias por DCA son provocadas en su mayoría por un ictus. La relación entre afasia e ictus permite dividir en fases el comportamiento del cerebro respecto a las regiones implicadas en el lenguaje. Durante la fase aguda y la semiaguda, la persona con afasia presenta los síntomas más graves, pues hay tejidos cerebrales que necesitan tiempo para recuperarse. No obstante, dependiendo de las características de la lesión, habrá conexiones que no van a poder regenerarse. 

Muchos afectados, al llegar a ese punto en la fase crónica, piensan que su afasia no puede mejorar. Sin embargo, en la Asociación Ayuda Afasia nos demostramos cada día que con un método adecuado, los pacientes pueden reaprender y evolucionar. Es fundamental que, tanto a nivel psicológico como social, una persona con afasia pueda ir superando sus propios retos mientras potencia sus relaciones interpersonales. 

Afasia e ictus. Afasia e ictus