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CONSEJOS SOBRE LA AFASIA

Aunque cada vez hay más información sobre la afasia, todavía hay un cierto desconocimiento social de cómo enfrentarnos a ella. Son muchos los pacientes y familiares los que nos llaman llenos de inseguridad e incertidumbre acerca de este trastorno del lenguaje. Con estos consejos sobre la afasia, intentaremos resolver las principales dudas a las que nos enfrentamos a diario en la Asociación.

1. ¿Cómo sé que estoy hablando con una persona con afasia?

Las afasias no son identificables a simple vista, puesto que no afectan al físico del paciente – esto no quita que algunas de ellas puedan ir acompañadas de trastornos del movimiento (plejias o paresisas) – Esto quiere decir que, hasta que no tengamos una conversación con el afectado, no detectaremos los síntomas que nos ayudarán a identificar si esa persona tiene afasia. A continuación os dejamos un listado de algunas situaciones que nos pueden indicar que estamos tratando con una persona con afasia:

Errores de expresión en personas con afasia

Errores de comprensión en personas con afasia

En cuanto a las afasias progresivas primarias, hay que resaltar que su detección precoz es fundamental a la hora de paliar sus efectos  neurodegenerativos. Para identificarlas cuanto antes nos podemos fijar en tres aspectos: al afectado se le olvidan recurrentemente palabras típicas; al afectado se le olvida escribir o leer números; o el afectado no comprende una palabra de uso cotidiano. El mayor de los consejos sobre la afasia progresiva es que, si detectas alguno de estos síntomas, pide cita a tu neurólogo para realizarte las pruebas correspondientes.

2. ¿La afasia se puede evitar?

En algunas situaciones se puede prevenir y en otras  difícilmente es evitable, e incluso imposible. La respuesta va a depender de la causa por la que ha sido provocada:

Afasias por tumores cerebrales

Este tipo de tumores son siempre malignos y aparecen por azar en personas absolutamente sanas. Es decir, al no existir factores de riesgo, las afasias derivadas del cáncer cerebral son imposibles de evitar. De hecho, la detección precoz del tumor es también muy complicada puesto que no hay síntomas específicos y varían dependiendo de su propia localización.

Afasias por traumatismos craneoencefálicos

Los traumatismos craneoencefálico (TCE) son la principal causa de muerte en menores de 45 años. Se calcula que, del 85% de personas que sobreviven, un 15% acaba teniendo secuelas neurológicas como la afasia. Los TCE son provocados en su gran mayoría por accidentes de tráfico, ocio deportivo y caídas en mayores. Aunque las medidas de seguridad y concienciación han mejorado en las últimas décadas, es importante ser precavido y mantenerse alerta.

Afasias por ictus

Los accidentes cerebrovasculares son la causa más común de afasia. En la gran mayoría de ocasiones podrían evitarse, puesto que muchos de los factores de riesgo implicados tienen que ver con nuestro estilo de vida: tabaquismo y alcoholismo, colesterol, diabetes, hipertensión, obesidad y sedentarismo. De esta forma, los mejores consejos sobre la afasia por ictus y su prevención son: cuidar la dieta, hacer ejercicio, reducir el estrés, no consumir drogas e ir al médico para revisiones periódicas.

No obstante, si el infarto cerebral se produce es vital saber detectarlo y avisar cuanto antes a las autoridades sanitarias para que activen el Código Ictus. Llama inmediatamente al 112 si percibes algunos de estos síntomas:

Afasias por enfermedad neurodegenerativa

Al no haber factores de riesgo identificables, pasaría un poco como con los tumores cerebrales. Aunque se está investigando, no hay una explicación sobre qué ha podido desencadenar una afasia progresiva primaria. Por lo tanto, al igual que otros tipos de demencia, a día de hoy las APP no podrían evitarse.

3. ¿La afasia tiene cura?

No, en el sentido estricto de la palabra. Cuando un tejido cerebral se muere a causa de una lesión, este ya no es recuperable. No obstante, esto no implica que el propio sistema nervioso no pueda crear nuevas vías de comunicación que sustituyan a las funciones alteradas. Nuestra experiencia nos ha demostrado que mediante una adecuada rehabilitación del lenguaje en las afasias por DCA se mejora.

Por otra parte, tenemos a las afasias progresivas. Aquí el objetivo principal es que la enfermedad avance lo más despacio que sea posible. Esto se consigue con la detección precoz y con métodos de conservación cognitiva del lenguaje.

4. ¿Cómo afecta la afasia en la vida de una persona?

Para las personas que la padecen supone un fuerte impacto que afecta a su proyecto de vida. Su rol en la sociedad cambia por completo y, al no poder comunicarse, pasan a sentirse personas dependientes. Esto les puede afectar gravemente a nivel emocional, pudiendo padecer una depresión transitoria. Si a esta situación no se le presta el cuidado que se merece, las consecuencias pueden llegar a ser devastadoras: tendencia al aislamiento, falta de control de los impulsos, riesgo de padecer otras enfermedades mentales, abuso de sustancias nocivas, debilitamiento del sistema inmonológico, tendencia a la autolesión o al suicidio…

Además, para los familiares de la persona con afasia también supone un gran shock. Por eso, uno de los principales consejos sobre la afasia que podemos dar es no solo centrarse en la  rehabilitación del lenguaje, sino tratar todos esos aspectos psicológicos que afectan tanto al paciente como a su entorno. En la Asociación Ayuda Afasia priorizamos la salud mental tanto a nivel individual como a través de grupos de apoyo.

5. ¿Cómo hablar con una persona con afasia?

Los consejos sobre la afasia no funcionan para todos los tipos, fases y grados. Cada afasia es diferente y, por lo tanto, vamos a necesitar distintas herramientas de comunicación para cada una de ellas. No obstante, aquí os dejamos algunas indicaciones que os pueden resultar útiles:

Espera a que termine la frase

Una reacción natural es que, cuando a una persona no le sale una palabra, nosotros tendemos a decírsela para facilitarle las cosas. No obstante, esto produce un efecto contrario en una persona con afasia, puesto que puede sentirse interrumpido. Lo mejor es dejarle tiempo  para que encuentre la palabra que quiere expresar. Si necesita ayuda te la pedirá.

Habla mirándole a la cara

La persona con afasia se fija mucho en la expresión facial y en el movimiento de los labios. Si te posicionas de frente le facilitarás la comprensión del mensaje.

Cuida las conversaciones en grupo

La persona con afasia va a tener muchas dificultades en ambientes con mucho ruido o en los que todo el mundo habla a la vez. Recuerda dirigirte a él cada vez que le hables y procura no tener varios temas de conversación abiertos al mismo tiempo.

Involúcrale en la conversación

La persona con afasia tiene pensamientos e ideas, solo que tiene un problema a la hora de expresarlos. Puedes pedirla consejo, opinión, hablar de vuestros intereses… Simplemente tenéis que adaptar el lenguaje para entenderos mejor. Hay veces en las que la persona con afasia no habla nada pero mantiene la comprensión. Esto lo solemos obviar y reducimos la conversación a preguntas coloquiales o incluso hablamos directamente en tercera persona de ella, como si no estuviera presente..

No lo trates de forma condescendiente

No hay que hablarle ni excesivamente despacio ni excesivamente alto. Habla vocalizando, pero sin exagerar. Y si es necesario repite apoyándote de gestos o señalizaciones.

Utiliza los mismos patrones

Aún teniendo dañada la comprensión, la persona con afasia mejora si:

Las órdenes emitidas son las mismas y con la misma estructura.

Se le anima a repetir la frase a medida que se ejecuta la tarea.

Se le repite el mismo gesto cada vez que se ejecuta la misma tarea.

Pregunta si no le entiendes

Es posible que muchas veces no hayas comprendido lo que una persona con afasia quería expresarte. En estos casos no hay que perder la paciencia, sino mantener el contacto ocular y hacer preguntas de sí o no descartando opciones.

Escribe claro y sencillo

Dependiendo del grado y del tipo de afasia, se puede llegar a preservar la lectura. En los casos en los que la persona sea capaz de comprender el lenguaje escrito, es aconsejable comunicarse con: frases cortas, en mayúsculas y en tamaño grande.